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Seguridad alimentaria, por las nubes

Gloria Morán

En El Salvador aun no se aprueba una Ley que garantice la seguridad alimentaria

SAN SALVADOR – El reciente informe “Panorama de la seguridad alimentaria y nutricional en América Latina y el Caribe 2011”, presentado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), asegura que los precios de los alimentos se encuentran en un nivel más alto que el histórico y esto pone en riesgo los avances en la erradicación del hambre y de la desnutrición infantil en la región.

La volatilidad y el alza de los precios en los alimentos afectan a alrededor de 52,5 millones de personas que sufren hambre, el 9 por ciento de la población total de América Latina y el Caribe.

La FAO advierte que dicha situación representa una mayor volatilidad que la registrada en los últimos 30 años, y de un incremento del 40 por ciento en  los últimos cuatro años de los precios de los alimentos.

Sin embargo la FAO divisa  que con la elevación de los precios básicos agrícolas se presenta una oportunidad real de dinamización del comercio intrarregional de alimentos y particularmente de los bienes no transables como el frijol, maíz blanco, entre otros productos.

Según el informe a partir de junio de 2010 los precios de los alimentos volvieron a elevarse, y en agosto de 2011 se produjo un nuevo incremento de precios alimenticios que representó un 130 por ciento más que el promedio de los precios en el período 2000-2005. El alza es, incluso, 3,1 por ciento mayor que el punto máximo que alcanzaron los precios en junio de 2008, en plena crisis financiera y económica.

“El alza de los precios internacionales de los alimentos y una mayor inflación general en la región conlleva riesgos de aumentar la pobreza y reducir el acceso a los alimentos por parte de la población pobre”, detalla el informe.

Una de las mayores preocupaciones de la FAO es que en la región se han encarecidos los precios de los cereales, los cuales subieron en un 36 por ciento en agosto de 2011, comparados al mismo mes en 2010.

“Estos alimentos son la principal fuente de calorías para los habitantes de la región y del mundo, y dos de los más importantes: el trigo y el maíz, aumentaron sus precios en 62 y 104 por ciento, respectivamente, solamente en el transcurso del último año”, asegura la FAO.

La situación en El Salvador

En El Salvador, según  la Fundación Salvadoreña para El Desarrollo Económico y Social (Fusades), hasta febrero de 2011 la canasta básica urbana aumentó 10,3 por ciento, mientras que la rural incrementó 18,9 por ciento. Reduciendo así las probabilidades de adquisición alimentaria y subiendo las posibilidades de mal nutrición, sobre todo en niños.

En los últimos meses entre los productos que han aumentado notablemente en lo que va del año están combustible, gas propano y granos básicos como el frijol y el maíz. Para los salvadoreños esos dos últimos ingredientes casi nunca faltan en la cocina. A eso se suma el reciente incremento a la energía eléctrica.

El Centro para la Defensa del Consumidor (CDC) aseguró que al final del 2010 la libra de frijol alcanzó un aumento del 140 por ciento en comparación a lo que se pagaba en enero de ese año, con un incremento de 0.45 centavos de dólar por libra.

En la actualidad los precios no han variado, la libra de ese grano cuesta alrededor de un dólar 25 centavos o más, varía de acuerdo al lugar de venta.

Según el CDC, la falta de abastecimiento de granos básicos a nivel nacional se debe a la crisis alimentaria a nivel mundial, razón que hace que se necesite importar los productos.

“En un país como El Salvador, que depende en gran medida de importación para suplir la demanda nacional de alimentos, la crisis mundial va a repercutir en un aumento en los precios”, dijo Ileana Álvarez de la CDC.

Y no solo las crisis mundiales repercuten, sino también las afectaciones climáticas, por ejemplo las últimas lluvias que han caído en el país han afectado los sembradíos de frijol y maíz. Se especula que las perdidas en las cosechas de cereales son más de 197 millones de dólares alrededor

Esto afecta tanto a la exportación  del producto como a la provisión interna. En la actualidad El Salador importa el 30 por ciento de frijol; el 70 por ciento de arroz; 40 por ciento de maíz y el 25 por ciento de maicillo.

Mujeres rurales exigen seguridad alimentaria

La semana recién pasada, decenas de mujeres de la zona rural de El Salvador protagonizaron una marcha en las que su principal objetivo era hacer notar que ellas y el país entero necesita la aprobación de una ley que garantice la seguridad alimentaria y que ésta conlleve un enfoque de género.

Además exigían que el país invierta de forma notoria en la producción agrícola.

Pedían a voces que dentro de la Asamblea Legislativa se revise la Política Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional (SAN), la cual fue oficializada en mayo de este año por el presidente salvadoreño, Mauricio Funes.

Desde entonces, Carolina Alfaro quien participo en la marcha asegura que están esperando la creación de una Ley que ayude al cumplimento de la erradicación de la desnutrición y pobreza de algunos municipios del país.

Con la instauración de la política se pretende asegurar a más de 325 mil familias el acercamiento de servicios básicos, orientación sobre alimentación sana e incentivarlos a cultivar sus propios alimentos. Esto, conforme al concepto de seguridad alimentaria que dicta la Organización de FAO.

Representantes de la CCR de Chalatenango junto al procurador adjunto de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (PDDH), Salvador Menéndez Leal, entregaron la Comisión de Economía y Agricultura de la Asamblea Legislativa un documento que contenía las demandas de las mujeres rurales.

Entre las demandas están: la revisión de la actual política de Seguridad Alimentaria, la creación de la Ley de Seguridad Alimentaria con equidad de género, sobre todo en un país donde más del 52 por ciento de su población es femenina.

Las mujeres de la zona rural demandan una igualdad en el salario que reciben, que no se les excluya del sector laboral agrícola, el acceso a tierra y propiedad.

Menéndez aseguró que las propuestas son acordes a las necesidades existentes en la población rural y sobre todo por las circunstancias que las mujeres de esas zonas viven.

Asimismo dijo que es necesario que dentro de la Asamblea Legislativa se promueva la creación de dicha ley, porque es necesario garantizar la seguridad alimentaria de la población, sobre todo de las zonas que sufren exclusión social.

FONTE: http://bit.ly/pDBFVE

Panorama da Segurança Alimentar e Nutricional na América Latina e Caribe 2011

Preços altos e voláteis dos alimentos podem aumentar a pobreza e reduzir seu acesso

MENSAGENS PRINCIPAIS

  • Os preços dos alimentos encontram-se em um novo nível, mais alto que o histórico, e apresentam uma maior volatilidade que a registrada nos últimos 30 anos.
  • O novo nível de preços dos alimentos e a persistência da volatilidade colocam em risco os avanços na erradicação da fome e da desnutrição infantil na região.
  • Os altos preços dos alimentos também representam uma oportunidade de maior renda para a agricultura familiar. Para isso são necessárias políticas que aumentem sua produtividade e melhorem suas condições de inserção nos mercados de produtos, insumos e financiamento.
  • Os elevados preços dos produtos agrícolas constituem uma oportunidade real de dinamização do comércio intrarregional de alimentos e particularmente dos bens não transáveis (feijão, milho branco, quinoa, etc.)
  • O aumento dos preços internacionais dos alimentos e uma maior inflação geral na região significam riscos de aumentar a pobreza e reduzir o acesso aos alimentos por parte da população pobre.
  • O aumento dos preços internacionais tem diferentes efeitos entre as sub-regiões e países: para alguns significa um aumento importante da conta pagada por alimentos que importam, para outros é uma oportunidade para expandir suas exportações.
  • A região, considerada como bloco, não tem problemas de disponibilidade de alimentos, e os prognósticos para 2011 são, em geral, favoráveis, com exceção dos cereais, onde se espera uma leve queda.
  • A modificação dos preços relativos entre matérias-primas e bens industriais, a favor das primeiras, representa uma oportunidade para incentivar o investimento e a produção agro-alimentar.
  • Nos últimos anos a segurança alimentar posicionou-se como uma prioridade na agenda política, tanto a nível global, como na América Latina e o Caribe.
  • A crise dos últimos anos tem provocado uma revisão dos aspectos mais permanentes ou estruturais da sociedade, aqueles que têm impedido que as importantes taxas de crescimento da região se traduzam em bem-estar para a maioria da população. Apresenta-se a oportunidade de colocar em marcha políticas produtivas e redistributivas de longo prazo, com as quais abordar estruturalmente o objetivo de fortalecer a segurança alimentar na região.
  • Uma agenda de políticas públicas para enfrentar os principais desafios da região, deve incluir: um papel político mais ativo da região nos mecanismos de governança da segurança alimentar e nutricional a escala mundial; políticas de longo prazo para abordar estruturalmente a transformação dos padrões de produção e consumo, aumentando o investimento na agricultura e priorizando a inclusão da agricultura familiar; medidas para adaptar a agricultura à mudança climática, além de obter uma maior transparência e concorrência nos mercados agroalimentares.
  • Essas políticas relacionadas com o sistema alimentar precisam ser complementadas com políticas de redistribuição de renda, tais como a ampliação dos sistemas de proteção social, reformas nos sistemas tributários e o cumprimento da legislação existente nos mercados de trabalho agrícola.
Resumen ejecutivo

Panorama de la Seguridad Alimentaria y Nutricional en América Latina y el Caribe 2011, 952KB

A edição 2011 do Panorama analisa os efeitos do aumento e maior volatilidade dos preços internacionais dos alimentos na região. A combinação destes fatores provoca uma situação que não beneficia nem aos produtores nem aos consumidores.

Os preços altos aumentam os riscos da insegurança alimentar dos países deficitários na balança comercial de alimentos e reduzem o acesso aos alimentos da população mais pobre, a qual gasta uma maior proporção de sua renda em alimentos.

Os elevados preços dos produtos básicos agrícolas constituem também uma oportunidade real de dinamização do comércio intrarregional de alimentos e, particularmente, dos bens não transáveis (feijão, milho branco, quinoa, etc.).

Embora os preços altos costumem incentivar o investimento, a volatilidade observada desde 2007 (a maior volatilidade das últimas duas décadas) tem impedido que isto ocorra.

A velocidade das mudanças tem sido um obstáculo adicional para a resposta dos governos, dos produtores e dos consumidores. O forte aumento dos preços dos alimentos em 2008 deixou milhões de famílias vulneráveis desprotegidas, e muitos governos não puderam reagir a tempo porque não tinham a institucionalidade pública necessária para fortalecer seus programas de proteção social. Por sua vez, os produtores que semearam em 2008 comprando insumos a preços caros, com a expectativa de lucro que lhes permitissem recuperar o investimento no momento da colheita, tiveram preços de venda menores que seus custos de produção na hora de vender.

A partir de junho de 2010, os preços dos alimentos voltaram a subir, e em agosto de 2011 atingiu-se um novo nível de preços dos alimentos, 130 % maior que o registrado, em média, no período 2000-2005. Este novo nível é inclusive 3,1 % maior que o ponto máximo atingido pelos preços em junho de 2008, em plena crise financeira e econômica.

Segundo os prognósticos da FAO e da OCDE, os preços permanecerão altos e voláteis nos próximos anos. Este é o cenário, no qual devemos nos movimentar. A incerteza provocada pela elevada volatilidade dos preços, somada aos baixos graus de concorrência, que prevalecem em muitos dos mercados de alimentos, significa que os altos preços não chegam a boa parte dos produtores agropecuários, particularmente aos agricultores familiares, os quais não podem aproveitar as oportunidades que representam. Contraditoriamente, os altos preços, sim se traspassam, de forma mais direta, aos consumidores. O anterior restringe a capacidade de resposta dos produtores aos preços altos, e aumenta a vulnerabilidade à insegurança alimentar dos mais pobres.

O panorama econômico e financeiro também se mantém imprevisível. Prevalece a incerteza, a qual se manifesta como um maior risco para a segurança alimentar das populações vulneráveis na América Latina e no Caribe, região na qual 52,5 milhões de pessoas sofrem fome, 9 % de sua população total.

Além da conjuntura, o que marca este recente período de crise tem sido a abertura de um amplo debate internacional sobre os próprios fundamentos e os limites estruturais do estilo de desenvolvimento predominante. O que se questiona é o predomínio do mercado sem contrapesos, alimentado por um processo de globalização carente de mecanismos de governança, que tem transformado a desigualdade no estigma da nossa época.

A estas alturas ninguém coloca em dúvida o fato de o crescimento das economias ser necessário para melhorar as condições de vida da população e criar empregos. No entanto, cada vez há maior consenso político e social sobre o fato patente de que esse crescimento é insuficiente em si mesmo, devido as profundas desigualdades na distribuição de renda.

Produto do anterior e das lições derivadas daqueles países que têm conseguido amenizar as conseqüência da crise na segurança alimentar de sua população, é que as sociedades latino-americanas estão demandando um papel mais protagônico do Estado. Pedem um novo balanço entre o mercado, a sociedade e o Estado, no qual este último cumpra com seu papel de regulador e seja mais eficiente na provisão de bens públicos.

FONTE: FAO

Dia Mundial da Alimentação: “Preços dos alimentos, da crise à estabilidade”

14 de outubro de 2011

Dia Mundial da Alimentação: “Preços dos
alimentos, da crise à estabilidade”

Irio Luiz Conti e Evandro Pontel

A Organização das Nações Unidas para a Agricultura e Alimentação (FAO), desde 1979, comemora no dia 16 de outubro, o Dia Mundial da Alimentação, que coincide com a data da fundação desta instituição no ano de 1945. O tema deste ano – ‘Preço dos Alimentos – da crise à estabilidade’ – visa sensibilizar a sociedade e os governos para a promoção da cooperação e da solidariedade na luta contra a fome, a desnutrição e a pobreza no mundo. O tema aponta para uma questão essencial: o aumento drástico dos preços dos alimentos traz graves ameaças à segurança alimentar e nutricional, especialmente nos países em desenvolvimento, vitimando, sobretudo, a população pobre.

De acordo com o Banco Mundial, entre 2010 e 2011, o aumento dos preços de alimentos levou cerca de 70 milhões de pessoas à pobreza extrema, mantendo ao redor de 1 bilhão o número de pessoas que passam fome no mundo. Na Somália, por exemplo, a metade dos 7,5 milhões de habitantes passam fome e diariamente muitos deles morrem de fome. “Preços dos alimentos: da crise à estabilidade” foi escolhido como o tema do Dia Mundial da Alimentação deste ano para lançar luz e provocar a reflexão sobre as causas da volatilidade dos preços e a importância da adoção de medidas estruturais que alterem esta situação, que traz mais vulnerabilidade ao invés de estabilidade ao sistema alimentar global.

A insegurança alimentar e nutricional não resulta apenas da desnutrição por escassez ou falta de alimentos. Há também um aumento de várias doenças decorrentes de produtos tóxicos e agrotóxicos em alimentos consumidos no cotidiano, além das altas taxas de sobrepeso e obesidade que preocupam e requerem medidas consistentes de reversão a curto e médio prazos. Os indicadores mostram que no mundo convive um número crescente de vítimas de ambas as formas de insegurança alimentar e nutricional. Isso tem estreita relacão com o modelo de produção agrícola, baseado no agronegócio, que concentra terra, renda, tecnologias, insumos, patentes das sementes e medicamentos. Ou seja, as cinco ou seis principais empresas multinacionais que produzem e controlam as sementes transgênicas, os agrotóxicos e agroquímicos nocivos à saúde humana são as mesmas que controlam a indústria de medicamentos para “curar” os efeitos de seus danos, alimentando este círculo vicioso.

As flutuações dos preços são uma característica dos mercados agrícolas que funcionam baseados em sua própria lógica, sob o imperativo do capital e do lucro. Quando estes são ampliados, tornam-se imprevisíveis  voláteis e controlados pelas bolsas de mercadorias – adquirem um efeito negativo para a segurança alimentar e nutricional de agricultores produtores e consumidores de nações inteiras. Os alimentos deixam de cumprir sua função primordial – que é de alimentar gente – e tornam-se simples mercadorias ou commodities para serem especulados nas bolsas de valores. Desde 2007, os mercados globais sofreram constantes oscilações nos preços dos alimentos básicos. No verão de 2008 eles atingiram níveis não observados desde há 30 anos, seguidos de uma leve queda e de crescimento nos próximos meses. Entre 2010 e 2011, em alguns países o aumento dos preços atingiu, em média 33%. Atualmente, na média, os preços dos alimentos permanecem elevados e a volatilidade tende a continuar, especialmente porque a maior parte dos países em desenvolvimento não possuem sistemas públicos e mecanismos de regulação de preços, nem políticas fortes de estímulo à produção e ao abastecimento alimentar para enfrentar as oscilações do mercado.

O mundo vive atualmente sob a pressão e a confluência das crises econômica, alimentar, climática e energética. Estas crises requerem discussões que apontem soluções articuladas entre si, com alternativas de soberania e segurança alimentar e nutricional que respeitem a realidade e as especificidades de cada povo e região. Neste contexto inserem-se os observatórios, fóruns e redes locais, nacionais e internacionais em torno de iniciativas que denunciam as distorções do sistema alimentar e pressionam os Estados a adotarem medidas internas, mas também de cooperação internacional que visem soluções locais e mundiais de garantia dos direitos, especialmente do direito humano à alimentação.

Portanto, aproveitemos a semana e o Dia Mundial da Alimentação para refletir em nossas casas, ambientes de trabalho, círculos de relações e organizações para estimular debates proativos sobre a importância de fazermos a nossa parte nas mobilizações e lutas locais e mundiais pela efetivação do direito humano à alimentação adequada e saudável como um direito humano e um requisito fundamental para viver com dignidade.

Írio Conti é Mestre em Sociologia, conselheiro dos Conselhos Nacional e Estadual (Rio Grande do Sul) e presidente da Fian Internacional; Evandro Pontel é Graduado em Filosofia e Teologia; ambos são professores da Rede Integrada de Equipamentos Públicos de Segurança Alimentar e Nutricional/Universidade Federal do Rio Grande do Sul.

 
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Ibase defende mecanismos de proteção contra aumento de preços dos alimentos

Alana Gandra, Repórter da Agência Brasil

Rio de Janeiro – A Organização das Nações Unidas para Agricultura e Alimentação (FAO) comemora domingo (16) o Dia Mundial da Alimentação, com o tema  Preço dos Alimentos: da Crise à Estabilidade. A entidade considera que o preço é uma ameaça para a segurança alimentar dos países em desenvolvimento e quer discutir como esse impacto pode ser reduzido entre as populações mais carentes.

O diretor do Instituto Brasileiro de Análises Sociais e Econômicas (Ibase), Francisco Menezes, disse à Agência Brasil que o aumento dos preços dos alimentos, que tem ocorrido com certa frequência, mostra que esse não é um problema ocasional. “Há uma característica mais estrutural”.

Para Menezes, a questão resulta de uma “mercantilização” dos alimentos. Embora reconheça que alimentos são também mercadorias compradas e vendidas, “isso não pode  estar acima de todas as coisas. Nós sabemos que por trás dessa volatilidade dos preços está a especulação”. O diretor do Ibase lembrou que especialmente nas bolsas de futuros, os alimentos são tratados como meras mercadorias.

Por isso, defendeu a criação de instrumentos de proteção. Ele explicou que como o alimento é um bem essencial, garantido pela Constituição brasileira, seus  preços não podem ficar ao sabor do jogo dos mercados. No mercado interno, o problema exige, segundo Francisco Menezes, políticas públicas de regulação e impedimento dos excessos especulativos.

“Mas existe também, no plano internacional, a necessidade de criação de mecanismos que impeçam essas flutuações. Porque o  mercado hoje é muito globalizado”. O diretor disse ainda que se o preço de uma commodity agrícola, como o milho, sobe em um país, a repercussão vai ser sentida aqui, sem sombra de dúvida. “Nesse sentido, deve haver um esforço, um mutirão de regulação do mercado de alimentos”.

Menezes avaliou que, nos últimos anos, o Brasil apresentou avanços importantes na área de alimentação, a partir de ações efetivas de combate à fome e de elaboração de políticas públicas de segurança alimentar e nutricional, que atenderam aos mais necessitados. “Foi uma combinação dessas iniciativas, como o Bolsa Família e o Programa de Aquisição de Alimentos, que possibilitou grandes avanços. Os últimos dados disponíveis mostram isso”, acrescentou.

O diretor admitiu, entretanto, que ainda há muito a ser feito em relação ao acesso aos alimentos. “O que se conseguiu não significa que tenhamos chegado ao fim desse trajeto. Há muito a ser trabalhado”, observou. Entre os problemas que precisam ser olhados com mais rigor, ele indicou a qualidade dos produtos. Há a preocupação de contaminação por agrotóxicos, associada ao modelo de produção, que ainda precisa ser transformado, além da mudança dos hábitos alimentares da própria população.

O Ibase tem um posicionamento firme em relação à publicidade dos alimentos. O instituto não concorda, por exemplo, com o argumento de que interferir na publicidade de alimentos constitui agressão à liberdade de expressão. “A gente acha que isso, ao contrário, é uma utilização da possibilidade, sobre públicos muito vulneráveis, como as crianças, de uma manipulação, por todas as consequências desastrosas que pode gerar uma má alimentação”.

Ele acredita que a realização da 4ª Conferência Nacional de Segurança Alimentar e Nutricional, em Salvador (BA), em novembro próximo, será um momento importante para  que se estabeleçam diretrizes que orientem os próximos passos a serem dados no Brasil nessa área.

Edição: Graça Adjuto

FONTE: Agência Brasil

El Estado de la Inseguridad Alimentaria en el Mundo 2011

Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura – FAO

El Estado de la Inseguridad Alimentaria en el Mundo 2011
¿Cómo afecta la volatilidad de los precios internacionales
y la seguridad alimentaria?

En El estado de la inseguridad alimentaria en el mundo 2011 se hace hincapié en las diferentes repercusiones que tuvo la crisis alimentaria mundial de 2006-08 en los distintos países, y que afectó más a los más pobres.

En el informe se describen los efectos de la volatilidad de precios en la seguridad alimentaria y se presentan opciones en materia de políticas para reducir la volatilidad de manera eficiente (al menor coste posible) y para controlar dicho fenómeno cuando no se pueda evitar. El informe se centra también en los riesgos y oportunidades que plantean los precios elevados de los alimentos. El cambio climático y la mayor frecuencia de las perturbaciones meteorológicas, el aumento de los vínculos entre los mercados energéticos y agrícolas debido a la creciente demanda de biocombustibles y el aumento de la “financiarización” de los productos alimenticios y agrícolas básicos apuntan a que la volatilidad será una realidad perdurable.

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Para mayor información, favor de contactar: sofi@fao.org
Departamento de Desarrollo Económico y Social, Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, Viale delle Terme di Caracalla, 00153 Roma, Italy.

FONTE: FAO

16 de outubro de 2011- Dia Mundial da Alimentação: “Preço dos alimentos – da crise à estabilidade”

A Organização das Nações Unidas para a Alimentação e a Agricultura (FAO) acaba de divulgar o tema para o Dia Mundial da Alimentação, que acontece todos os anos no dia 16 de outubro. O tema é “Preço dos alimentos – da crise à estabilidade “.

A celebração é promovida em todo o mundo FAO. O tema escolhido para este ano visa esclarecer o assunto e o que pode ser feito para atenuar seu impacto sobre populações mais vulneráveis.

No Brasil, todos os anos a data é celebrada pelo Conselho Nacional de Segurança Alimentar e Nutricional (Consea) juntamente com parceiros, órgãos públicos e privados e entidades da sociedade civil.

Neste ano, em todo o país, acontecerão atividades de 11 a 17 de outubro, consolidando a Semana Mundial da Alimentação. No dia 17 de outubro, a TV NBr transmitirá uma teleconferência sobre o Dia Mundial da Alimentação, com foco na 4ª Conferência Nacional de Segurança Alimentar e Nutricional.

A teleconferência do dia 17 de outubro terá participação da Câmara Interministerial de Segurança Alimentar e Nutricional, do Ministério do Desenvolvimento Social e Combate à Fome (MDS) e do Conselho Nacional de Segurança Alimentar e Nutricional (Consea).

Preços dos alimentos – Variações nos preços dos alimentos, em especial a alta de preços, representam uma séria ameaça para a segurança alimentar e nutricional dos países em desenvolvimento. As populações carentes são as mais seriamente atingidas. De acordo com o Banco Mundial, entre 2010 e 2011, o aumento do preço dos alimentos deixou quase 70 milhões de pessoas na pobreza extrema em todo o mundo.

A FAO realiza anualmente o Dia Mundial da Alimentação em 16 de outubro. Trata-se do dia em que a organização foi fundada, em 1945. Entre os objetivos dessa ação, está o incentivo a uma maior atenção à produção agrícola em todos os países, estimular a cooperação econômica e técnica entre países em desenvolvimento, além de promover o sentimento de solidariedade nacional e internacional na luta contra a fome, a desnutrição e a pobreza.

Mais informações http://www.fao.org.

FONTE: Ascom/Consea

Como a Goldman Sachs criou a Crise Alimentar

A demanda e o fornecimento são fatores certamente importantes. Mas há uma outra razão pela qual o alimento se tornou tão caro ao redor do mundo: a ganância de WallStreet.

Frederick Kaufman

Foram necessárias as mentes brilhantes da Goldman Sachs para perceber a simples verdade de que nada é mais valioso do que o nosso alimento diário. E onde há valor, há a possibilidade de fazer dinheiro. Em 1991, funcionários da Goldman, liderados pelo precavido presidente Gary Cohn, vieram com um novo tipo de produto de investimento, um derivativo que acompanhava 24 materiais brutos, de metais preciosos, a energia e café, cacau, gado, milho, suínos e trigo. Eles pesavam o valor de investimento de cada elemento, fundiam e misturavam as partes em somas, e depois reduziam o que seria uma complicada coleção de coisas reais a uma fórmula matemática, e que seria doravante denominada de Goldman Sachs Commodity Index (GSCI).

Durante mais ou menos uma década, o GSCI permaneceu um veículo de investimento relativamente estático, na medida em que os banqueiros estavam muito mais interessados em riscos e operações de garantia de dívida do que em algo que pudesse, literalmente, ser semeado ou colhido. Então, em 1999, a Comissão de Comércio de Commodities Futuras desregulamentou os mercados de futuros. Subitamente, os banqueiros viram-se livres para assumir posições tão grandes em grãos quanto quisessem, uma oportunidade que, desde a Grande Depressão, só esteve à disposição para quem realmente tivesse alguma relação com a cadeia produtiva de  alimentos.

A mudança surgia nas grandes bolsas de grãos de Chicago, Minneapolis e Kansas City – que, por 150 anos, ajudou a moderar as altas e as baixas dos preços globais de alimentos. A agricultura pode parecer bucólica, mas é uma indústria inerentemente volátil, sujeita às vicissitudes do clima, da doença e dos desastres naturais. O sistema de comércio de grãos futuros foi implantado pela primeira vez depois da Guerra Civil pelos fundadores da Archer Daniels Midland, o General Mills e Pilsbury, que ajudaram a estabelecer a América como a potência financeira que rivalizaria, e eventualmente ultrapassaria, a Europa. Além disso, os mercados de grãos também isolavam os fazendeiros e os moeiros americanos dos riscos inerentes à sua profissão. A idéia básica era o “contrato a prazo” (forward contract), um entendimento entre vendedor e comprador sobre o preço razoável para o trigo – mesmo antes da colheita. Não apenas o grão “futuro” ajudava a manter estável o preço do pão na padaria – ou, mais tarde, no supermercado – como também os fazendeiros eram resguardados pelo mercado contra colheitas ruins, tendo acesso a investimentos para as suas fazendas e negócios. O resultado: ao longo do século XX, o preço real do trigo diminuiu (a despeito de uma ou duas exceções, particularmente durante a espiral inflacionária dos anos 70), impulsionando o desenvolvimento do agronegócio americano. Depois da Segunda Guerra Mundial, os EUA passaram a produzir, frequentemente, safras record, o que se transformou num elemento essencial das suas estratégias políticas, econômicas e humanitárias durante o período da Guerra Fria – para não mencionar o fato de que o grão americano alimentou milhões de famintos ao redor do planeta.

Os mercados futuros incluíam, tradicionalmente, dois tipos de personagem. De um lado estavam os fazendeiros, os moeiros e os estocadores, personagens que possuem uma participação real no grão. Este grupo inclui não apenas agricultores de milho no Iowa ou fazendeiros de trigo  do Nebraska, mas também grandes multinacionais como a Pizza Hut, Kraft, Nestlé, Sara Lee, Tyson Foods e McDonald’s – cujas ações na Bolsa de Valores de Nova Yorque sobem e descem de acordo com a sua habilidade em levar comida às janelas dos carros, às portas de casa ou às prateleiras dos supermercados, a preços competitivos. Estes participantes do mercado são chamados hedgers “bona fide”, porque dependem, efetivamente, da compra e venda de cereais.

Do outro lado está o especulador. O especulador não produz nem consome milho ou soja ou trigo, e nem teria um lugar para estocar as 20 toneladas de cereal que ele possa vir a comprar em determinado momento, se é que o cereal seria realmente entregue. Os especuladores fazem dinheiro através do tradicional comportamento do mercado, a arbitragem de comprar barato e vender caro. E os outros personagens, os que realmente estão envolvidos com a mercadoria real, têm como regra geral dar as boas-vindas aos especuladores tradicionais, pelo fluxo sem fim de ordens de compra e venda que dão ao mercado liquidez e provêem aos hedgers bona fide uma forma de gerenciar riscos, permitindo-lhes vender e comprar apenas quando lhes interessa.

Mas o índice da Goldman perverteu a simetria deste sistema. A estrutura do GSCI não ligou a mínima para os padrões de compra-venda/venda-compra com séculos de tradição. Este produto derivativo ultramoderno era apenas “a coberto” (long-onlyo detentor da posição lucra somente quando o preço da commodity aumenta), o que significa dizer que ele era construído para comprar commodities, e apenas comprá-las. No fundo desta estratégia “a coberto” está a intenção de transformar um investimento em commodities (antes, na alçada de especialistas) em algo que parecia muito com um investimento em ações – o tipo de classe de ativo em que qualquer um pode investir dinheiro e deixá-lo aumentar por décadas (no sentido da General Electric ou Apple). Uma vez que o mercado de commodity foi transformado para parecer mais com o mercado de ações, os banqueiros passaram a contar com novos influxos de dinheiro vivo. Mas a estratégia “a coberto” possuía uma falha, pelo menos para nós que comemos. O GSCI não incluía um mecanismo de venda ou “venda a descoberto” de uma commodity.

Este desequilíbrio minou a estrutura inata dos mercados de commodities, exigindo que os banqueiros continuassem sempre a comprar – não importando a que preço. A cada vez que a data fim de um contrato futuro indexado “a coberto” de commodity se aproximava, os banqueiros precisavam “rolar” as ordens de compra multi-bilionárias acumuladas para os novos contratos futuros, dois ou três meses à frente. E uma vez que o impacto deflacionário da venda a descoberto de uma posição não fazia, simplesmente, parte do GSCI, os negociantes profissionais de grãos podiam se dar bem ao antecipar as flutuações de mercado que estas “rolagens” inevitavelmente causariam. “Vivo de dinheiro fácil,” disse à Businessweek o negociante de commodities Emil van Essen. Os negociantes de commodities empregados pelos bancos que criaram os fundos indexados de commodities pela primeira vez pegaram a maré do lucro.

Os banqueiros reconheceram ser um bom sistema quando o viram, e dezenas de hedgers especulativos seguiram a novidade e juntaram-se ao jogo dos índices de commodities, incluindo o Barclays, o Deutsche Bank, o Pimco, o JP Morgan Chase, a AIG, o Bear Stearns, e o Lehman Brothers, para ficar com apenas alguns dos propagadores dos fundos indexados de commodites. Estava montado o cenario da inflação alimentar, que pegaria desprevenidas algumas das maiores corporações da moagem, do processamento e do varejo nos Estados Unidos, e espalharia ondas de choque por todo o mundo.

O dinheiro conta a estória. Desde a explosão da bolha tech em 2000, a quantidade de dólares investidos em fundos de commodites aumentou em 50 vezes. Para colocar o fenômeno em termos concretos: em 2003, o mercado de futuros de commodities totalizava modorrentos 13 bilhões de dólares. Mas quando a crise financeira global pôs os investidores para fugir, assustados, no começo de 2008, e à medida que os dólares, libras e euros não inspiravam mais confiança, as commodities – inclusive alimentos – pareciam o último e melhor refúgio para os gordos fundos hedge, fundos de pensão e fundos soberanos. “Havia gente que não tinha a mínima idéia do que eram commodites e que, de repente, se pôs a comprá-las,” disse um analista do Departamento de Agricultura dos Estados Unidos. Nos primeiros 55 dias de 2008, os especuladores fizeram um derrame de 55 bilhões de dólares nos mercados de commodities, e em Julho, já havia 318 bilhões de dólares a agitar os mercados. A inflação alimentar tem ficado estável desde então.

O dinheiro fluía, e os banqueiros estavam preparados para o novo e fulgurante casino dos derivativos alimentares. Encabeçados pelos preços do petróleo e gás (as commodites dominantes dos fundos indexados) os novos produtos de investimento incendiaram os mercados de todas as outras commodities indexadas, causando um problema familiar àqueles versados em história das tulipas, dot-coms e mercados imobiliários baratos: uma bolha alimentar. O trigo da classe hard red spring, que normalmente era comercializado com preços entre 4 a 6 dólares o bushel, quebrou todos os records anteriores, à medida que os contratos futuros entravam na adolescência, e continuou subindo até atingir a marca de 25 dólares o bushel. E assim, de 2005 a 2008, os preços mundiais de comida tiveram um aumento de 80% – e continuam subindo. “Não há precedentes na quantidade de capital de investimento colocada nos mercados de commodites,” disse Kendell Keith, presidente da Associação Nacional de Grãos e Comida. “Não há dúvida que tem havido especulação.” Olivier De Schutter, o relator especial das Nações Unidas para o direito ao alimento, concluiu, numa nota à imprensa, que em 2008 “uma  parte significativa dos picos de preços se devia à emergência de uma bolha especulativa.”

O que acontecia nos mercados de grãos não era resultado de “especulação” no sentido tradicional de comprar barato para vender caro. Hoje, juntamente com o índice cumulativo, o indice GSCI da Standard & Poors provê 219 diferentes índices, de tal forma que os investidores possam clicar no sistema Bloomberg e apostar em qualquer coisa, do paládio ao óleo de soja, de biocombustíveis a rações para gado. Mas o boom de novas oportunidades especulativas nos mercados globais de grãos, óleo comestível    e carne criaram um círculo vicioso. Quanto mais sobe o preço das commodities de alimentos, mais dinheiro é injetado no setor, e mais os preços sobem. De fato, de 2003 a 2008, o volume da especulação de fundos indexados aumentou em 1.900 por cento. “O que nós estamos vivendo é um choque de demanda proveniente de uma nova categoria de participantes nos mercados de futuros de commodities,” testemunhou o gerente de fundos hedge Michael Masters no Congresso americano durante a crise alimentar de 2008.

O resultado do empreendimento de Wall Street em grãos, comida e gado foi o choque no sistema global de produção e fornecimento de alimentos. O fornecimento mundial de alimento, agora, não tem apenas que lutar com ofertas reduzidas e aumento de demandas, mas também com a tendência de alta artificial dos preços de grãos futuros inventada pelos bancos de investimento. O resultado: o preço de um trigo  imaginário sobrepõe-se ao do trigo real, enquanto os especuladores (tradicionalmente, um quinto do mercado) agora ultrapassam os hedgers bona-fide na proporção de quatro para um.

Hoje, são os banqueiros e negociantes que se situam no topo da cadeia alimentar – os carnivoros do sistema, devorando todos e tudo abaixo deles. Perto da base, labuta o agricultor. Para ele, a alta no preço dos grãos deve ter representado um lucro inesperado, mas a especulação também gerou altas de preços em tudo o que o agricultor precisa comprar para fazer crescer a sua plantação – desde sementes a fertilizantes e diesel. E na base fica o consumidor. O americano médio, que gasta aproximadamente 8 a 12 por cento do seu rendimento em comida, não sentiu de imediato o impacto da alta de preços. Mas para as 2 bilhões de pessoas ao redor do mundo que gastam mais de 50 por cento do seu rendimento com comida, os efeitos foram devastadores: 250 milhões de pessoas ingressaram nas fileiras dos famintos em 2008, elevando o total mundial de “alimentarmente inseguros” ao pico de 1 bilhão – um número nunca dantes visto.

Qual é a solução? Na última visita que fiz à Feira de Grãos de Minneapolis, perguntei a um grupo de corretores de trigo o que aconteceria se o governo dos EUA simplesmente criminalizasse o comércio exclusivo com commodites alimentares por bancos de investimento. A reação deles: risadas. Com apenas uma chamada telefônica para um hedger bona-fide, como a Cargill ou a Archer Daniels Midland, e uma troca secreta de ativos, a carteira de mercados futuros de um banco torna-se idêntica à de um comprador de trigo. E se o governo criminalizasse todos os produtos exclusivamente derivativos, perguntei? Mais uma vez, risadas. O problema seria novamente resolvido com apenas uma chamada, desta vez, para um escritório comercial em Londres ou Hong Kong; os novos mercados derivativos de alimentos adquiriram proporções supranacionais, além do alcance das leis soberanas.

A volatilidade nos mercados alimentares também golpeou o que poderia ter sido uma grande oportunidade para a cooperação global. Quanto mais alto o custo do milho, da soja, do arroz e do trigo, mais as nações produtoras de grãos deveriam cooperar de forma a garantir que nações importadoras em pânico (e geralmente pobres) não aumentem ainda mais os dramáticos contágios de inflação alimentar e levantes políticos. Ao invés disso, países nervosos responderam com políticas do tipo salve-se quem puder, indo desde proibições à exportação ao acúmulo de grãos, passando por acaparamentos de terras neo-mercantilistas em África. E as tentativas de conter a especulação de grãos feitas por ativistas ou agências internacionais caíram no vazio. Enquanto isso, os fundos indexados continuam a prosperar, os banqueiros a embolsar os lucros, e os pobres do mundo cambaleiam à beira da inanição.

Traduzido por Gustavo Lapido Loureiro

FONTE: Foreign Policy, via Matutações

Movimentos repudiam declarações sobre a crise alimentar feitas pelos países do G20

O Movimento Nacional Campesino Indígena da Argentina (MNCI) lançou uma nota de repúdio, no último dia 3, contra os acordos e declarações realizados pelos países do G20, dados como possíveis soluções para acabar com a crise alimentar que afeta o mundo, quando a própria Organização das Nações Unidas para Agricultura e Alimentação (FAO – por sua sigla em inglês) tem dados suficientes para mostrar que a questão da fome não está ligada à produção de alimentos, mas à forma de como é produzido, quem e como é distribuído.

“A única saída para a crise alimentar e climática é o fortalecimento da agricultura campesina e familiar, única garantia de produção de alimentos sadios e suficiente para sustentar o sistema de mercado local dinâmico e justo, com intervenção estatal. O Brasil tem sido um claro exemplo com seu Programa Fome Zero, realizado entre governo, movimentos de agricultores familiares campesinos e consumidores urbanos como sujeitos ativos”, afirma trecho do comunicado assinado pelas entidades campesinas.

O documento também faz referência às declarações da comunidade científica que fortalecem a discussão sobre o modo de produção capitalista, e não acreditam que o G20, grupo formado por 19 países que possuem as maiores economias do mundo mais a União Européia, seja espaço legítimo para discutir os principais problemas agrários mundiais. Isto porque existe ausência de países que, por exemplo, perderam sua soberania alimentar devido à revolução verde, projeto com o objetivo de aumentar a produção agrícola através do uso da engenharia genética, e a invasão de transnacionais e, em alguns casos, por meio de tropas militares da Organização do Tratado do Atlântico Norte (Otan).

O comunicado cita a postura do Brasil e da Argentina que questionaram a aprovação da reforma da FAO dizendo que a mesma tem muitas informações que demonstram que o problema da fome não está na produção de alimentos, mas na forma como é produzido, quem e como é distribuído.

Afirmam ainda que cerca de 40% dos produtos produzidos em cadeia industrial se perdem, gerando desperdício, enquanto a via campesina familiar e agroecológica luta constantemente contra a fome.

A Argentina defende sua agricultura e quer rever sua posição acreditando que o debate deve ser ampliado envolvendo a Organização das Nações Unidas (ONU), a FAO, e crendo que outros mecanismos devem ser criados para congelar o aumento dos preços dos alimentos.

O documento afirma que a única solução para sair da crise alimentar e climática é garantindo o fortalecimento da agricultura campesina e familiar, únicos espaços onde a produção de alimentos está livre de agrotóxicos e impurezas.

“Não há maneira de estabelecer a justiça social sem soberania alimentar, e não é possível soberania alimentar com a moeda da agricultura industrial controlada por corporações transnacionais, finaliza o comunicado”.

FONTE: http://bit.ly/nsIOWK

Graziano: Estoques e planejamento contra a fome

José Graziano, novo Diretor-Geral da FAO, fala sobre a política de combate à fome no mundo.

“Temos que voltar a ter estoques. Numa situação de preços já voláteis, havendo crise, seca, guerra e tendo que se comprar grandes quantidades de alimentos, o preço vai ainda mais para cima”. A afirmação do diretor eleito da FAO, José Graziano da Silva, feita na entrevista coletiva realizada em Roma, na 2º feira, é um primeiro sinal de mudança substantiva na estratégia do organismo, que o brasileiro passa a dirigir a partir de janeiro de 2012.

Nas últimas décadas, a supremacia neoliberal colonizou boa parte da agenda das agencias e organismos internacionais. A terceirização das políticas de desenvolvimento aos ditos ‘livres mercados’ contaminou a esfera da segurança alimentar. Nações, sobretudo as mais pobres, e organismos multilaterais foram incentivadas a renunciar aos cuidados com a soberania alimentar.

A ordem era transferir aos livres mercados –mais eficientes e ágeis, dizia-se– a incumbência pelo suprimento da sociedade. Se o mercado mundial é capaz de prover a demanda de forma ágil e a preços mais competitivos, por que então carregar estoques estratégicos de custos onerosos e, sobretudo, qual o sentido de incentivar a produção agrícola local em busca de uma autosuficiência alimentar difícil e custosa aos cofres públicos? A crise financeira desencadeada a partir do 2º semestre de 2007, e a fulminante especulação com aos preços das commodities agrícolas a a partir de então, respondeu a essas dúvidas cobrando um custo alto em colapso alimentar e fome em muitos países.

No ápice da escassez e da fome as nações e organismos como a FAO estavam desarmados para suprir a demanda. Onde estavam os estoques? Onde continuam a repousar: em celeiros privados das grandes corporações que dominam o comércio e a produção mundial de alimentos e que fazem questão de manter em sigilo o volume dessas reservas. Para não prejudicar suas apostas nos mercados especulativos.

A mudança de orientação sinalizada agora por Graziano desautoriza o conservadorismo midiático que, desgostoso com a vitória brasileira na FAO, tratou em seguida de minimizar a sua importância. Nas perorações sobre a suposta irrelevância da FAO esqueceram de de considerar que a história mudou e a FAO terá que mudar também. A eleição de Graziano, na realidade – apoiada pelos países pobres e em desenvolvimento que mais sofreram com a crise e o êngodo neoliberal – já foi um sintoma dessa mudança.

FONTE: Carta Maior, em http://bit.ly/rqqY4i

“Garras das transnacionais sobre sistema alimentar causam profunda crise”

Sílvia Alvarez
Da Cidade do México (México)
Do Brasil de Fato

No início deste mês a Organização das Nações Unidas para a Agricultura e a Alimentação (FAO) divulgou relatório que aponta a permanência da alta dos preços dos alimentos no mundo até 2012.

O documento citou o aumento da demanda da carne e fatores climáticos como algumas das causas dessa instabilidade dos preços. A pesquisadora Silvia Ribeiro, do grupo ETC, considera que esses elementos interferem sim na crise alimentar, mas que há um modelo de concentração corporativa no setor alimentício que é a raiz do problema.

Ainda de acordo com a FAO, os preços internacionais dos alimentos subiram no início do ano até alcançarem os índices da última crise, em 2007-2008. Em entrevista exclusiva ao Brasil de Fato, Silvia Ribeiro nos ajuda a entender os elementos estruturais que perpassam as duas crises.

Brasil de Fato – Qual a relação entra a crise alimentar de agora e a de 2007-2008?

Silvia Ribeiro – O que culminou na crise de 2007 foram fatores como a crise do petróleo, os fundos de especulação, os fatores climáticos e os agrocombustíveis – juntos a um modelo estrutural contra a soberania alimentar, onde os mais afetados são os países mais pobres. Agora te explico essa relação. A maior diferença da crise de 2007-2008 com agora é que naquele momento coincidiu com os altíssimos preços do petróleo. O petróleo estava muito mais alto que agora, por todas as crises que se estavam vivendo ao redor dele. E o que acontece é que estamos falando de uma agricultura que está totalmente petrolizada. A agricultura industrial é uma máquina de petróleo. Todos os insumos que se usam têm petróleo, por exemplo, os agrotóxicos são derivados de petróleo, todos os transportes que utilizam a agricultura. Então, claro, imediatamente isso também aumentou de preço.

Neste contexto, como fica os agrocombustíveis?

A crise de 2007 nasce de uma conjunção de elementos que também eram parte da destinação dos grãos para a produção de agrocombustíveis. Segundo o Banco Mundial, num informe que foi ocultado e depois veio a público em 2008, 75% do aumento do preço dos alimentos estava relacionado com o desvio de grãos para agrocombustível. Isso segue sendo assim. O tema dos agrocombustíveis é muito simples. Começam a subsidiar de maneira enorme, sobretudo nos EUA que tem subsídios milionários, a produção de agrocombustíveis. Então, o que acontece? Atualmente, os EUA, que são o maior produtor de milho no mundo, destinam 40% de sua produção para o etanol. O mesmo está passando com outros alimentos, já que os agrocombustíveis também se originam da soja, da cana-de-açúcar, do pinhão, da mamona. Aí existem dois fenômenos: as pessoas deixam de plantar o que plantavam para plantar para agrocombustíveis; e, além disso, ocupam terra, água, nutrientes, e fertilizantes – que não são um detalhe menor. Por exemplo, o preço dos fertilizantes que não são derivados do petróleo, são de extração mineira, subiu muitíssimo, porque se supõe que tem muito pouco potássio, fósforo e sódio. Isso também aumenta o preço dos alimentos.

Os fundos especulativos têm relação com essa questão dos alimentos?

É outro fator que começou em 2007, que disparou e foi terrível, foram os fundos de investimento, que são especulativos por natureza, porque estão em busca de dinheiro. Todos os fundos que estavam na indústria imobiliária dos EUA, entram em crise e geram crise financeira. Então, todos esses fundos que estavam aí buscam outros lugares e encontram a comida. Comida nunca tinha sido um fundo especulativo. E como a comida é um fundo especulativo? Porque se compra a futuro. Então claro que sobe o preço! E como sobe o preço tem outros que também querem comprar. É como um jogo de futuros. Isso é terrível. Isso acontece com o trigo, com a soja, com o milho – que tem uma entrada enorme em fundos especulativos. Também acontece com outros, mas esses são os mais afetados. Em 2007, esses fundos de risco se lançam a comprar e mudam os preços artificialmente, mas logo voltam a vendê-los e agora, de novo, há novos investimentos. É como uma recuperação.

Há um aumento da demanda de carne, principalmente pela da China?

Sim, é verdade que há maior demanda de carne no mundo, é parte da crise alimentar. Porque nesse momento, a cifra mais conservadora diz que 40% de todos os cereais, de qualquer tipo que se produz no mundo, é destinado para a alimentação do gado. Isso é terrível porque, com o que se alimenta o gado, se alimenta muito mais gente e se come cereal diretamente, não passando pela carne. Porque a carne, definitivamente, é um processo que ecologicamente, digamos assim, não é eficiente. Além disso, tira território. Ou seja, aumenta o território que se usa para coisas que não são alimentos e aumenta a demanda de agrotóxicos, fertilizantes, e, de novo, sobem os preços. O que não é verdade é que dizem que a maior demanda é da China, isso é um mito que se lançou. No México tem um investigador, que se chama Alejandro Nadal, que mostrou que a China ainda está em uma transição e tem uma economia de grandes reservas internas. China, por exemplo, salvo a soja – que afeta muito o Brasil – em todos os outros grãos não é um grande importador. Tem sua própria produção.

E como se organiza esse modelo estrutural que atua contra a soberania alimentar?

O que sim está por trás de tudo isso é a concentração corporativa. Quais são as grandes corporações que dominam desde a semente até o supermercado? É muito curioso que em todas as etapas da crise alimentar, todos os agronegócios – sobretudo das sementes, dos distribuidores, processadores – não perderam, senão que ganharam muito. Os que menos ganharam, ganharam 20% mais que nos anos anteriores, alguns ganharam mais que 100% e uma empresa de fertilizantes, a Mosaic, a 2ª maior do mundo, fez mil por cento mais de lucro. Nos anos de 1960, a FAO mostra que, no total, todos os países do sul tinham um superávit de mais de 7 bilhões de dólares em produção interna de alimentos, doméstica. É interessante ver dessa perspectiva: há 50, 40 anos não havia nenhuma empresa que tivesse nem 1% do mercado, nem de semente, nem de distribuição, nem nada. Hoje, temos 4 distribuidoras de cereais que tem mais de 80% do mercado mundial: Cargill, ADM, Bunge e Louis Dreyfus. Além disso, ADM, por exemplo, tem 30% do mercado de etanol, nos EUA. Cargill também tem enormes investimentos em etanol. Essas empresas, quando está crescendo o milho, não sabem para quem vão vender. Venderão a quem pague mais no momento que se venda. Então, isso faz com que seja imprevisível e aumenta a instabilidade dos preços. As garras das transnacionais sobre o sistema alimentar são a causa profunda da crise. Porque não há nenhuma política pública que possa controlar o preço dos alimentos quando a produção agrícola está em mãos de agentes que só se preocupam com o lucro e nada mais. Então, claro que não vão vender a quem necessite, e sim a quem pague mais.

Mas essa questão da carne é grave. A que se deve essa situação?

O problema da carne é gravíssimo, mas também é gravíssimo porque há uma concentração. No Brasil, por exemplo, está a maior concentração de frango e o México será uma das maiores concentrações de carne. E a carne que se produz não é muito mais que antes, somente está em muito menos mãos. Ou seja, são empresas muito maiores e o que têm feito é deslocar a produção pequena de carne, que é o mesmo que acontece com outras coisas. Aqui no México, por exemplo, metade da produção de porco passou a estar nas mãos de 7 empresas. Essas são também os que controlam a demanda de milho no México. Aqui, as transnacionais dizem que o governo mexicano deve importar milho, porque não alcança a demanda. E isso é mentira! O México produz nesse momento mais milho do que nunca. E não há transgênicos aqui plantados comercialmente. No México se necessita, por média, uns 18 a 20 milhões de toneladas de milho para a população e aqui se produz 24 milhões, Porém, importamos 10 milhões de toneladas. Pra onde vai todo esse milho que se importa dos EUA? Vai para a produção de tortillas industriais, uma parte; e uma maior parte vai para alimentar porcos e frangos que são de empresas transnacionais. Então, é totalmente artificial que no México falta milho. Aqui não falta milho, inclusive nas atuais condições de produção.

E como está os dados da concentração corporativa?

Dados novos sobre a concentração até o inicio de 2010 apontam que as 10 maiores empresas de sementes do mundo controlam 70% do mercado mundial. É brutal. Não é o mesmo ter o mercado de rádios e televisão concentrado do que ter o mercado de sementes – que são a chave de toda a rede alimentar.  Em agrotóxicos temos 10 empresas que controlam 90% do mercado mundial. E são as mesmas em qualquer parte do mundo, por exemplo a Bayer, Monsanto, Syngenta, Dupont. Às vezes usam outros nomes, mas são as mesmas. Agroceres, por exemplo, é Monsanto. Na distribuição, as que seguem são outras, mas há como uma espécie de acordo formal, às vezes, e de colaboração, entre Bunge e Dupont, no Brasil é muito claro – e aqui também. Entre ADM e Syngenta, e entre Cargill e Monsanto. Claro que a Monsanto também vende a outros, mas com quem mais trabalha é Cargill, o mesmo acontece com as outras. Ou seja, na verdade, tem um monopólio muito mais extenso… estamos falando de umas 20 transnacionais no mundo que se juntam para controlar esses fatores que aumentam o preço dos alimentos para poder controlar seus lucros.

<QUEM É>

A uruguaia Silvia Ribeiro é jornalista e diretora para América latina do grupo ETC. Residente no México, é colunista do jornal mexicano La Jornada e membro do conselho editorial da revista “Biodiversidad, sustento e culturas”, publicada em sete países latino-americanos. O grupo ETC foi a primeira organização da sociedade civil que chamou a atenção, internacionalmente, sobre os fatores socioeconômicos e científicos relacionados com a conservação e uso de recursos genéticos de plantas, com a propriedade intelectual e a biotecnologia.

FONTE: http://bit.ly/jyUAHR

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